miércoles, 12 de octubre de 2011

Esperar


Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y Él fortalecerá vuestro corazón. Salmos 31:24 En la Palabra de Dios vemos un sin número de ocasiones donde se nos enseña a esperar, tener paciencia y templanza. Son momentos en los cuales Dios nos indica que tengamos autocontrol, que no tomemos acción en x o y área de nuestra vida, en fin que el fruto del Espíritu de la paciencia sea manifestado en nosotros. Hay varias maneras de esperar en el Señor y de eso es que quiero escribirles hoy. Hay muchas maneras de esperar y en todas se requiere paciencia y templanza. Hay momentos en donde Dios nos indica que no actuemos, que no hagamos nada, ni digamos nada al respecto. Eso se hace un poco difícil cuando dentro de tu interior tú deseas algo y lo anhelas. Pero Dios simplemente te dice no, este no es el tiempo o nunca vayas en esa dirección pues eso nos es para ti. En este escenario solo nos cuesta negarnos a nosotros mismos como nos enseñó el Señor y obedecer. Hay otro momento de espera en que la cosa se pone molestosa, ya que surgen un sinnúmero de escollos para que algo que tú quieres que sé dé no se da. Es algo que está en la perfecta voluntad de Dios, pero por alguna razón diabólica vemos que se levantan una serie de procesos que hacen que se tarden las cosas o que no aparezcan las cosas necesarias para lograr lo que se busca. De nuevo se necesita en esta etapa, paciencia y templanza, pero se requiere que se emplee sabiduría de Dios para ir resolviendo cada uno de los problemas para lograr una sola cosa. Ahora bien, adicional de tener paciencia, templanza y sabiduría hay algo bien importante que se necesita en asignaciones especiales que da el Señor, las cuales van a hacer de un nivel maratónico. Hablo sobre la FORTALEZA de nuestro corazón de la que habla el Salmo 31:4. Vemos al principio del verso la palabra esfuerzo y la palabra espera. Lo que significa es que para esta asignación se emplearan muchas fuerzas y a su vez habrá que esperar un largo tiempo determinado. A nadie le gusta pasar por este tipo de proceso, pero lo cierto es que nos tocara en varios momentos de nuestra vida pasar por momentos que son más que esperar en una fila o en el tráfico de las carreteras. Siempre que Dios asigna este tipo de tarea al final hay una GRAN RECOMPENSA. No quiero ponerte un tiempo específico, pues cada asignación tendrá un número peculiar y único, solo lo llamaré tiempos prolongados. En la Biblia, sin entrar en las cantidades, vemos muchos ejemplos de tiempos prolongados que resultaron en LA GRAN BENDICIÓN. Te mencionaré ejemplos tales como la espera de Noé para construir un arca y al final ser Él y su familia los pobladores de un cielo nuevo y una tierra nueva. La espera de Abraham y finalmente ver su hijo, el cual tanto anhelaba. La reivindicación de José y su reconciliación familiar junto con las riquezas que tubo disponible en la última etapa de su vida. Los años de espera de la nación de Israel para ser liberados y luego los años de espera para entrar a poseer la tierra prometida. Nuestro mayor ejemplo, nuestro Señor que espero 40 días en el desierto para recibir PODER. En la naturaleza vemos muchos ejemplos, en especial para mí unos árboles catalogados como uno de los más grandes del mundo. Son los árboles Secuoya que se encuentran en uno de los parques nacionales de los Estados Unidos llamado Yosemite. Son enormes y sus troncos inmensos e impresionantes. Para llegar a ser lo que son, tomó un tiempo prolongado. Solo Dios conoce el porqué de estas etapas, lo cierto es que nos toca enfrentarlas. Se obtiene un gran beneficio y una gran satisfacción. Dios no nos quitará el atravesar etapas que nos ha tocado atravesar, pero tampoco nos dejará solos. Tampoco te dejará sin recursos y sin fuerzas porque él ha prometido suplirnos y fortalecernos durante esos procesos. Solo agarra y no sueltes la PALABRA QUE DIOS te da hoy: Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y Él fortalecerá vuestro corazón. Salmos 31:24

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